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martes, 16 de marzo de 2010

Daisy, Daisy...


Este master nos tiene cogidos por donde HAL tenia a Dave Bowman en 2001, si se viene a abajo, nos vamos todos con el. No se si servirá de algo la sentada del Jueves, eso ya nosotros no lo viviremos, quizá la próxima promoción lo sepa.

Educación artística y conextos posmodernos

La primera parte de este texto creo que viene a decir todo lo que hemos estado hablando sobre el concepto posmodernidad y otras posturas acerca de su falaz plurirrelato cultural de manera que prefiero no redundar más en este blog sobre la cuestión y centrarme en la segunda parte del texto, que nos afecta más directamente.

Una cuestión que me ha venido a la mente al empezar esta parte ha sido el concepto de la violencia simbólica, que tratamos en el módulo genérico de el máster, donde es la escuela la que la ejerce, legitimando ciertos conocimientos, generando así esa marginación social de la que el autor habla.

La pedagogía critica no ha influido directamente a la educación artística y es posible que esta se resista en cierto modo a convertirse en crítica. Quizá sea causado por la comodidad tradicional y elitista que ámbito de estudio conserva aún, estudiar el arte por el arte y formar futuros profesionales como finalidad máxima. En mi opinión esta postura requiere un compromiso mínimo por parte del docente, cuyo deber se limitará a modelar a sus alumnos según su criterio estético tanto en técnicas como en consideraciones acerca de la calidad de obras, cual maestro que adiestra a su aprendiz.

Alumnos que han cursado una educación artística relajada, basada en la contemplación y apreciación del arte, se convierten hoy en docentes que transmiten sus conocimientos a alumnos, apreciadores del arte. Y tal vez sea hora de romper el bucle y educar a los futuros educadores que no hayan conocido el arte por el arte, para que no cuenten con esa opción. Estoy totalmente de acuerdo con la observación, no del arte, si no del entorno generador de arte, el cual se verá modificado por su propio producto artístico, tomando parte de la construcción de la realidad.

sábado, 6 de marzo de 2010

Análisis de la posmodernidad y su influencia en la educación.

De todos los bloques tratados sobre la modernidad, deducimos varias cuestiones clave:

En la actualidad, el conocimiento cambia constantemente sin darnos tiempo a afianzar los conceptos que aprendemos. Este hecho genera ansiedad e inestabilidad en los individuos por falta de bases sólidas que les sirva para elaborar conclusiones fundamentadas o coherentes. Además hay que sumar la dificultad para contrastar la información que recibimos de manera masiva, muy variada y en principio, toda igualmente válida. Nosotros mismos producimos información de manera masiva, aún sin tener un conocimiento profundo sobre los temas que tratamos.

Debemos promover en los alumnos la actitud crítica hacia sus convicciones más profundas, las que dan por sentadas y que les muestra la realidad que les rodea. La mentalidad necesaria en la realidad actual y futura es de una flexibilidad total que nos permita adaptarnos a lo que pueda ser la próxima mutación de nuestra realidad.

Los mass-media generan opiniones que parecen correctas pero carecen de fundamento, como por ejemplo las ideas del bien y del mal ¿Por qué es correcto matar a los malos de la película? ¿Por qué el bueno tiene derecho a matar sin ser juzgado? Curiosamente, aquel personaje con el que el espectador se sienta identificado tiene derecho a hacer cualquier cosa en pos de sus propios intereses.

Otra característica de los mass media es su capacidad de generar emociones con hechos falsos, mientras que los reales nos dejan relativamente indiferentes, como los telediarios. Quizá sea porque en nuestra sociedad actual atrae más, genera más interés, la escenografía que el autentico trasfondo de la información que recibimos. Los medios de comunicación intentan romper continuamente los límites de nuestra sorprendibilidad, lo que nos hace cada vez menos vulnerables a estos ataques, con lo cual, al observar una situación (o parte de ella) real, no genera en nosotros emoción alguna, ya que no está convenientemente teatralizada para alcanzar nuestro nivel emotivo, al que solo llegan las películas o las series televisivas y últimamente los reality shows (que podrían denominarse “realidad edulcorada”).

El capitalismo nos genera necesidades innecesarias (¿quién necesita Internet en el móvil?). Es nuestro deber ayudar a nuestros alumnos a cuestionarlas, para que no sean fácilmente manipulables por el mercado y su inherente publicidad. Aunque muchas de las NNTT nos sean útiles, no significa que siempre sean positivas. Hay que actualizarse pero no dejarse llevar por un avance tecnológico sin sentido. Hay que usar las NNTT con sentido crítico y hacérselo ver a nuestros alumnos.

En lo referente a los metarrelatos y los pequeños relatos (aunque ambos hemos tratado la cuestión en entradas anteriores) nos gustaría destacar que ni los metarrelatos han caído totalmente, ni es cierto que cada individuo tenga su pequeño relato. Ambas cosas son heredadas (total o parcialmente), nadie elabora conclusiones desde cero y es inevitable tomar estas ideas prestadas de nuestra sociedad, sobre todo de las personas en nuestro entorno inmediato. En definitiva, son posturas fáciles de enfrentarse al conocimiento, ya que como se toman como verdades no requieren (supuestamente) de una reflexión profunda.

Nuestro enfoque educativo debe tener como finalidad máxima crear individuos críticos y reflexivos que pongan en tela de juicio la realidad que les rodea y que además tengan una mentalidad abierta y dialogante, para que respeten y escuchen las ideas de los demás enriqueciendo su propio entendimiento del mundo. Del mismo modo deberemos conseguir que nuestros alumnos no se conviertan en analfabetos funcionales y promover en ellos un interés por su propia capacidad de aprendizaje, que en definitiva, es lo que necesitarán en las sociedades futuras, donde los cambios puedan ser mucho más vertiginosos que los que conocemos actualmente.

martes, 2 de marzo de 2010

¿Posmodernidad o montar en bicicleta?

Tras la última clase de fundamentos, creo que más de uno hemos cubierto nuestro cupo de conocimientos almacenados en el cerebro.
Cuando comenzamos con el tema de posmodernidad, más o menos, con cierta dificultad conseguí afianzar el concepto que nos ocupa. El bloque que siguió a continuación fueron una serie de ideas que iban quedando adheridas al caos de la posmodernidad que ya tenia en la mente, casi con pinzas esperando consolidarse, pero con la ultima clase, ese torrente de contenidos ha arrastrado lo que tenía un poco en equilibrio y ahora tengo que volver a amontonar conocimientos.
Tendré que ir haciendo espacio cerebral a las nuevas ideas, así que tendré que elegir entre la Posmodernidad o saber montar en bici (y la bici la necesito para ir a la facultad)

domingo, 28 de febrero de 2010

¿De verdad caen los metarrelatos?

Durante el fin de semana, he estado dándole vueltas al asunto que trataba en la entrada anterior que estaba conectado con el tema que tratamos en clase. Mis últimas conclusiones fueron sobre el pensamiento flexible, como necesidad para afrontar el futuro como docentes para poder conectar con los alumnos. También hablé sobre el desmoronamiento de las verdades asumidas como universales, de las cuales no podíamos tener una certeca absoluta ya que están basadas en el punto de vista del ser humano y no deja de ser algo subjetivo.
Sin embargo tengo que rectificar esa creencia por la caida de los metarrelatos. Las reflexiones de este fin de semana acerca de estos, me han llevado a la conclusión de que ambas posturas (Modernidad y Posmodernidad) son un tanto extremas, seguir fervientemente una creencia concreta o no creer en nada, todo vale. Al mirar sobre mi y mis patrones de conducta me he dado cuenta de que mi postura siempre ha sido las tintas medias, es decir, no defendería hasta la muerte la creencia en algo concreto, siempre admito el margen de duda (lo cual estaría en consonancia con la Posmodernidad) pero por otra parte, tengo muy claro que este debe ser mi modus operandi, y contradictoriamente, esta postura si la defendería con absoluta certeza (en este aspecto sería mas modernista). En conclusión, no me consideraría dentro de ninguno de estos dos enfoques. Creo que el acierto está en el término medio, ya que el Posmodernismo es en si un metarrelato pero en su discurso se contradice al afirmar que todos los metarrelatos caen y predominan los relatos individuales. No creo que todos los metarrelatos puedan caer al mismo tiempo o se de algún momento en el que no exista ninguno. Una de las tendencias más fuertes en el ser humano a la hora de asociarse, es mediante la ideología. ¿Cómo podríamos agruparnos entonces si cada uno tuvieramos nuestras certezas concretas, diferentes en cada individuo? Estamos de acuerdo en que somos diferentes, pero no radicalmente, siempre conservamos vínculos ideologicos en un sentido o en otro. De modo que se podría decir que los metarrelatos caen parcialmente, con lo cual el pensamiento fuerte queda fuera de juego, aunque nadie puede presumir de pensamiento totalmente flexible, siempre hay un margen de admisión. ¿O no?

viernes, 19 de febrero de 2010

Gato vivo + gato muerto

La cuestión del gato de la caja, si estaba vivo o estaba muerto o ambas a la vez, generó en mí una sucesión de ideas que me gustaría plasmar aquí para aquel que le guste pensar.

Al principio pensé que era un planteamiento un poco absurdo, la idea de que dos premisas enfrentadas puedan coexistir al mismo tiempo chocaba contra todos mis esquemas de lógica, pues desde siempre he tenido claro que si A es lo contrario a B, A y B no pueden darse a la vez, es una ley básica cuando analizamos cualquier situación de nuestra realidad.

Recuerdo que en filosofía de Bachillerato, cuando estudiábamos las tablas de verdad en el tema de lógica, esto era indudable y la base de nuestro razonamiento.

Sin embargo todo depende del punto de vista con el que se mire. Quizá nuestro problema es que abusamos del pensamiento fuerte de la Modernidad en estas cuestiones, basándonos en leyes de la física y la lógica que son para nosotros inamovibles. Y digo esto del pensamiento fuerte porque quizá todas las teorías que hemos escuchado desde que nacimos son para nosotros metarrelatos absolutamente ciertos. Y no son tales.

Voy a poner un ejemplo de lo que quiero decir: si nos fijamos en como funcionan las atracciones y repulsiones entre cuerpos encontramos algunos defectos en las explicaciones actuales. A gran escala, como puede ser un cuerpo de una persona, un planeta, o una estrella, las fuerzas gravitacionales se han definido con ciertas fórmulas y teorías, sin embargo a escala microscópica, los átomos, electrones, neutrones y demás partículas funcionan de manera similar aunque tenemos que sustituir en las formulas ciertos datos como son la masa del cuerpo por la carga de la partícula. Con esto quiero decir que aún no se ha conseguido unificar el funcionamiento de atracciones y repulsiones de manera universal por muchas similitudes que haya. Es una cuestión que ha traído a los físicos de cabeza durante mucho tiempo (no se cuanto, no soy un experto en el tema)

Mi conclusión en este apartado es que las teorías y leyes que utilizamos hoy día tomándolas por ciertas, solo son aproximaciones y sutiles explicaciones a nuestra realidad, analizando los datos que conocemos.

Si pensamos en la época en la que se pensaba que el mundo era plano, en aquel momento, sus teorías era totalmente válidas con los datos que tenían, pues el mundo era ciertamente plano, nadie podía ver la esfericidad del planeta, posado en su superficie.

Hoy en día seguimos utilizando la perspectiva cónica para representar el espacio, sin embargo sabemos que el plano horizontal no es tan plano. Entonces, ¿Por qué seguimos utilizándola? la respuesta es clara, porque nos vale con los datos que manejamos. Y aunque sepamos que el PH no es plano, mientras nos dediquemos a un marco limitado, la perspectiva cónica seguirá siendo válida. Pero no olvidemos que seguirá siendo una aproximación, una sutil explicación, una “chapuza” que vale de momento, no una verdad absoluta.

Retomando el tema de la Posmodernidad, tenemos que dejar de creer ciegamente en estos metarrelatos y hacer gala de un pensamiento débil (yo prefiero llamarlo flexible) pues nos encontramos en una era en la que el conocimiento se genera en cuestión de meses, mañana mismo podríamos despertarnos y ver que todas nuestras explicaciones, sustentadas en leyes verdaderas se desmoronan, y ¿Qué podríamos hacer entonces si nos negamos a ver que el mundo no es plano como pensábamos? ¿Diremos que todo es un engaño y todos se equivocan?

Es por eso que pienso que sólo el pensamiento flexible podrá permitirnos comprender la realidad del futuro. No olvidemos que ese futuro será el entorno en el que vivan nuestros futuros (esperemos) alumnos, y no podremos conectar con ellos si no queremos aceptar su realidad. Debemos tener en cuenta que no podemos explicarles nuestra realidad estando inmersos en la suya.

Si has leído la entrada completa, por favor, deja un comentario, me gustaría saber que opina el resto del mundo de estos planteamientos. ¡Pensemos en voz alta!